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Decima

Un niño planeo una venganza sobre sus compañeros de clase que lo habían molestado. Su abuelo lo descubrió e intervino evitando que llevara a cabo su plan. El niño con llanto lleno de coraje le pregunto: - ¿Por qué abuelo? ¿Por qué no puedo vengarme de quienes me hicieron algo? - Si puedes hijo, todos podemos; pero lo malo es que si cobramos ojo por ojo en algún momento el mundo se quedará ciego.

Novena

Durante la clase de filosofía en la preparatoria la maestra calificó de ignorante a uno de mis compañeros. Él se ofendió mucho. Levanté mi mano y pregunté ¿Por qué lo insulta maestra? -No es un insulto - respondió - es un estado en el que todos estamos siempre por ausencia de conocimiento, que se soluciona a base del estudio y la crítica. Moraleja: Nunca es bueno quedarse con la duda

Octava

En una ocasión le pregunte a un excelente amigo ¿Qué tengo que hacer para poder dar clases? Luis, sabiamente me respondió, si quieres ser maestro da clase, si quieres ser escritor escribe, si quieres ser bailarín baila. Haz lo que quieras ser. Desde entonces eso mismo le transmito a mis alumnos.

Septima

En una ocación encontre a varios Dioses platicando. Todos hablaban al mismo tiempo, sin embargo, entendí Hablaban sobre la humanidad. Discutían sobre nuestros defectos y cualidades, las ilusiones de poder y grandeza, nuestros demonios internos, nuestros apegos, el gran odio y el gran amor que podemos sentir y expresar, las maravillas del mundo y las maravillas personales. Y terminaron: Nuevamente concluimos que son formidables. ¿Entonces porque nosotros mismos no nos consideramos así? Todos me sonrieron nadie respondió.

Sexta

Le pregunte a Hitler. ¿Sabías que entre más pura es una raza mayor cantidad de enfermedades asociadas con la herencia? En cambio, es menor la esperanza de una evolución. Como toda probabilidad es posible que se de un salto evolutivo y no es certera una enfermedad. A mayor diferencia genética mayor probabilidad evolutiva. No me contestó e interprete en su rostro un "Lo sé; simplemente no me interesa". Estaba condenando a la raza humana.

Quinta

Me convencieron de que la ley de gravedad no existe. Al menos no de forma “universal” Ayudando a una niña que se había caído le pregunte: ¿Por qué no puedes volar? Con toda la intención de que ella pudiese empezar a comprender la ley. Ella, entre llantos, contesto: Porque nadie me ha enseñado. Roy

Cuarta

Cenando en un bar, embriagado con la sinfonía del piano, reconocí al intérprete de la melodía: un compañero de carrera. El matado de buenas calificaciones, el cuate de todos quien contaba los chistes y conquistaba a las mujeres, que podía tocar toda la noche la guitarra o encestar la canasta del triunfo. Un éxito en la vida. Lo saludé efusivamente y extrañado le pregunté ¿Qué haces aquí? - Ser feliz Su sonrisa y nueva tonada me convencieron.